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Hamburguesa
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Come menos, come mejor, muévete más…

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El pasado viernes, 20 de agosto, visitó nuestro país Marion Nestle, destacada investigadora en nutrición y alimentación, para ofrecer una conferencia sobre salud pública y equidad, haciendo énfasis en puntos importantes que me parece nos conciernen mucho como sociedad y como país, ya que somos el #1 a nivel mundial en obesidad y diabetes infantil. Por eso, me gustaría compartir con ustedes algunos datos relevantes de los que habló en la conferencia:

 

  • Despunte en los 80. En esta década se incrementó significativamente el consumo de calorías y con ello aumentó de peso en la población, particularmente en Norteamérica, debido a la masificación de la comida chatarra, la comida rápida y a las grandes campañas publicitarias que incitaban a su consumo.

 

  • La comida es un negocio millonario. Las empresas no buscan informar a través de sus campañas, sino anunciar y vender productos. No son instituciones de beneficencia, por lo que no podemos esperar  que nos den cosas que nos hagan bien, su negocio es vender. Por eso somos los responsables estar informados y decidir lo que vamos a consumir, sin considerar a la publicidad como medio educativo.

 

  • Es responsabilidad del gobierno, legislar y restringir la publicidad. Sucede en otros países, por ejemplo en países del oeste europeo, en donde se limita y prohíbe dirigir comerciales de comida chatarra a niños o vender comida chatarra en escuelas.

 

  • Subsidio y alcance. Las autoridades no deberían perimitr que la comida rápida tenga subsidios y que resulte más barata que un plato de ensalada, frutas y verduras. No puede ser que un refresco sea más barato que el agua y en muchas localidades, tiene más fácil acceso un camión de refrescos, que uno de agua potable.

 

  • El tamaño si importa. Entre otras cosas, estamos ante un grave problema de salud por el exceso de calorías que consumimos, los ingredientes y la forma en la que se produce la ‘’comida’’ que adquirimos, pero también por el tamaño de las porciones, que ha crecido de manera desorbitante. Por ejemplo, un refresco que originalmente era de 200 mililitros ahora se vende en tamaño de un litro y medio, como porción individual en el cine; las hamburguesas triples, frappuccinos gigantes, en fin… nada de esto se consumía en porciones extra large en la época de nuestros abuelos.

 

La ciudad está de pronto llena de espectaculares promoviendo “una vida saludable”, anunciando que con sólo 15 calorías por cucharada, puedes tener “un poco de alegría”. ¿De verdad necesita México promover el consumo de azúcar? Ningún país tiene deficiencia de azúcar. ¿Qué pasa en la cabeza de las autoridades que permitir la promoción de la industria azucarera como ‘’un gusto saludable e inofensivo’’ y una fuente natural de energía? Si actualmente, tenem0s cifras alarmantes de un problema de salud pública, causado principalmente por el exceso de azúcar, que por cierto, no es un alimento, sino un producto proveniente de la caña de azúcar, altamente refinado y procesado y adictivo.

 

Otro de los problemas es que además de consumir un exceso de calorías, no somos capaces de gastarlas. Apenas gastamos el 30% de ellas y acumulamos el resto. Ante esto, Marion habla del movimiento como una necesidad básica del ser humano, cosa que la sociedad moderna no practica en la vida diaria. En México el 68% de las mujeres no hace ningún tipo de actividad física y si a esto le sumamos una dieta no balanceada y llena de comida procesada, la esperanza de una buena salud, disminuye.

 

Educación

 

Para concluir Marion Nestle hace hincapié en que la única forma en la que podemos cambiar las cifras y revertir los índices que tenemos actualmente, es la educación. Educar a padres, para que con el ejemplo, eduquemos a nuestros hijos. La salud es un derecho que tenemos que exigir, estando informados para poder así demandar al gobierno, a las escuelas y a las autoridades de salud en este país, a que restrinjan y pongan límites claros, que beneficien a nuestros niños, que no estén bombardeados de publicidad chatarra, que no se les den juguetes en la comida rápida, que los animen a comprarla.

 

La educación es la llave para que los niños sepan distinguir entre la comida real y nutritiva.

 

Puedes comenzar hoy con acciones significativas, primero empieza por ti, por tu familia, tu escuela o comunidad. Los pequeños cambios en conjunto hacen uno enorme y marcan la diferencia. Conviértete en activista, comienza a generar conciencia. Checa como puedes desintoxicar tu alacena o poner un huerto casero.

 

Te recomiendo leer los libros de Marion Nestle, “Safe Food”, “What to Eat” y “eat, drink, vote”.

 

Comparte conmigo tus comentarios. ¿Qué piensas? ¿Qué haces para alimentarte mejor?

 

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